Valentin Martinez

—Editorial

Valentin Martinez

Hay fotografías que nacen en medio del dolor, pero que también nos regalan un motivo para sonreír. Esta sesión con mi papá fue un mes después de que mamá falleció. Todavía era difícil sonreír, encontrar claridad y sentir que todo estaba bien. Pero no quería dejar pasar más tiempo sin hacer estas fotografías con él. La oficina estaba desordenada, él no estaba al cien por ciento y nosotros tampoco. Aun así, comenzamos a reconstruir esos recuerdos que nos acompañan desde niños. Y entre mapas, herramientas y anécdotas, también llegaron las risas. Porque incluso en medio de la tristeza, hay memorias que nos devuelven, por un instante, a los días felices. Papá fue a buscar su guayabera blanca, esa que nos ayudaba a recordarlo como lo veíamos en aquellos años. Queríamos recuperar esos pequeños detalles tan suyos: sus herramientas de trabajo, sus expresiones y esa forma tan peculiar de señalar los mapas con el dedo medio que siempre hacía reír a mis hermanos y a mí. Como arquitecto y urbanista. Desde pequeños nos explicaba cómo fluía la ciudad... y la vida; nos compartía su manera de verla y nos transmitía la pasión por su trabajo. Una pasión que, de distintas formas, nos heredó a todos sus hijos e hijas. Y aunque esta sesión sigue incompleta, todavía quedan muchos recuerdos por fotografiar: las tardes jugando béisbol en el parque, las vueltas en bicicleta por Niños Héroes y los recorridos por la ciclovía. Momentos que entonces parecían cotidianos y que hoy cobran un significado distinto. A veces pensamos que necesitamos el momento perfecto para hacer fotografías. Pero la vida sucede incluso cuando estamos atravesando días difíciles. Y quizá por eso estas imágenes son tan importantes para mí: porque no esperamos a que el dolor desapareciera para comenzar a recordar. Fotografiamos lo que teníamos, como estábamos y desde donde podíamos. También nos reímos. También fuimos felices por pequeños instantes. Porque recordar no siempre significa mirar hacia atrás con tristeza. A veces también es volver a escuchar una historia, reconocer un gesto o reírnos de esas cosas que solo nuestra familia entiende. Y todavía nos quedan muchos recuerdos por fotografiar. Soulpic está para guardar esos pequeños momentos que, con el tiempo, se convierten en todo un mundo de recuerdos.

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